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8 de junio de 2026

Bajo la sombra de los eucaliptos: la historia verde que acompaña a la estación de Villa Ramallo

Fueron plantados para proteger el ferrocarril, secar los terrenos inundables y brindar reparo a pasajeros y trabajadores. Más de un siglo después, siguen siendo parte inseparable del paisaje y la memoria de la ciudad.

Quienes pasan a diario por la estación ferroviaria quizá los observan sin prestarles demasiada atención. Altos, robustos y siempre presentes, los eucaliptos forman parte del paisaje cotidiano de Villa Ramallo. Sin embargo, detrás de sus troncos centenarios se esconde una historia poco conocida que se remonta a los años de expansión ferroviaria en la Argentina.

La estación fue inaugurada el 1 de febrero de 1886, cuando el Ferrocarril Central Argentino avanzaba sobre la llanura pampeana uniendo poblaciones y generando nuevos centros urbanos. Como ocurrió en muchos puntos del país, el pueblo comenzó a crecer alrededor de las vías, que se transformaron en el eje de la actividad económica y social.

Pero junto con los rieles llegaron también los árboles.

Lejos de una decisión estética, la plantación de eucaliptos respondió a necesidades concretas. Los ingenieros ferroviarios buscaban especies capaces de adaptarse rápidamente al terreno, absorber agua de las zonas bajas y proteger las instalaciones de los fuertes vientos que caracterizan a la región pampeana.

"En aquella época el ferrocarril era mucho más que un medio de transporte; era una herramienta de transformación del territorio", explican investigadores de la historia ferroviaria. Los eucaliptos ayudaban a consolidar los terrenos cercanos a las vías, ofrecían sombra a los pasajeros y proporcionaban madera para diversos usos operativos.

Con el correr de las décadas, aquellos árboles crecieron hasta convertirse en verdaderos hitos del paisaje local. Varias generaciones de vecinos los vieron acompañar la llegada y partida de trenes, los encuentros familiares y la vida cotidiana alrededor de la estación.

Un legado que aún permanece

La huella de esa política forestal todavía puede observarse en distintos puntos del partido de Ramallo. Uno de los casos más emblemáticos es el histórico bosque de eucaliptos ubicado en las cercanías de la estación El Paraíso, donde miles de ejemplares llegaron a formar una de las masas forestales más importantes de la zona.

Mientras tanto, en Villa Ramallo, el antiguo predio ferroviario encontró nuevos usos sin perder su identidad. El actual Paseo de la Estación recuperó espacios que durante décadas estuvieron ligados al tren y los convirtió en un punto de encuentro para vecinos y visitantes.

Hoy, cuando las formaciones atraviesan nuevamente la región y el interés por el patrimonio ferroviario vuelve a crecer, los viejos eucaliptos continúan en pie. Son parte de una historia que muchas veces pasa inadvertida, pero que ayudó a moldear el paisaje y el desarrollo de la comunidad.

Quizás por eso, al caminar junto a las vías, no sea difícil imaginar aquellos tiempos en que el silbato de las locomotoras marcaba el ritmo del pueblo y los jóvenes árboles recién plantados comenzaban a echar raíces en la inmensa llanura bonaerense.

¿SABÍAS QUE...?

  • Los primeros eucaliptos llegaron a la Argentina desde Australia durante el siglo XIX.
  • Las compañías ferroviarias los utilizaban como barreras naturales contra el viento y para mejorar las condiciones de los terrenos cercanos a las vías.
  • Su gran capacidad de absorción ayudaba a reducir la acumulación de agua en zonas bajas y anegadizas.
  • Muchas de las arboledas que hoy identifican a estaciones ferroviarias bonaerenses fueron plantadas por los propios ferrocarriles.
  • La estación de Villa Ramallo fue inaugurada en 1886 y se convirtió en uno de los pilares del crecimiento de la localidad.
  • Los eucaliptos que aún sobreviven alrededor de las vías constituyen un patrimonio paisajístico e histórico de gran valor para las futuras generaciones.

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